LA VIDA DE SANDRA (II): El primer día de trabajo
Lunes 7 AM, el despertador sonaba, mientras Sandra ya llevaba un buen rato despierta, era su primer día en el trabajo, y no había podido dormir por los nervios, así que antes de que sonara el despertador ya estaba levantada.
Se preparó una ducha, para despejarse, y tras ella abrió el armario. Escogió un traje de pantalón y chaqueta de color berenjena el cual conjuntó con una camisa blanca abrochada hasta el pecho, dejando a la vista el canalillo. Sandra era una chica de 30 años que no estaba nada mal para su edad, no estaba delgada, pero sí un cuerpo bien contorneado y agradable. Miró el reloj y comprobó que se hacía tarde, recordó una de las reglas del Señor Garcés, la puntualidad, y salió de casa corriendo, no quería infringir esa norma su primer día de trabajo.
Llegó con el tiempo justo a un minuto de las 8 de la mañana. Por el pasillo se encontró con el Señor Garcés que con mirada inquisitoria le dijo: - Vaya Srta Swan, su primer día de trabajo y ya llega tarde?, le espero en 10 minutos en mi despacho, ah y tráigame un café, lo tomo solo y con 2 terrones de azúcar, no se olvide.
Sandra se quedó mirando absorta, ella ya dijo que no servía cafés, que no era la becaria … pero pensó que dada su pequeña “falta”, lo mejor que podría hacer era complacer a su jefe, así que sin que sirviese de precedente le llevaría el café, sólo por esta vez, pensó que era una manera de complacer a su jefe y de suavizar su “bienvenida”.
Rauda y veloz con el café en la mano se presentó en su despacho, lo dejó encima de la mesa, y se colocó frente a él esperando instrucciones.
El Señor Garcés la contemplaba mientras se tomaba su café, cuando hubo terminado, le invitó a sentarse delante de él. Se hizo un silencio que se podía cortar, mientras el Señor Garcés recorría de arriba abajo a Sandra, y ella empezó a encontrarse molesta e incómoda …, tanto que tuvo que llamar su atención y sugerirle que lo mejor que podrían hacer era ponerse a trabajar, que le indicase cuales iban a ser sus funciones.
El Señor Garcés le recriminó su llamada de atención por parte de ella, le dijo que nunca le interrumpiese, que él sabía muy bien que hacer en cada momento, nadie y menos una recién llegada le tenía que decir como tenía que comportarse. - Yo no busco sexo fácil Señorita, yo estoy casado y felizmente, así que no piense en ningún momento que yo quiero nada con Usted, entendido?, pero si quiero observarla estoy en mi derecho como superior suyo que soy, me sigue?
Sí, perdón por mi osadía, contestó ella, pero pensé que me estaba desnudando con la mirada y me empezaba a sentir incómoda, le pido perdón por haberle malinterpretado.
Tras ese malentendido, el Señor Garcés se levantó de la silla y se puso detrás de ella, repitiéndole una a una cada una de las funciones para las que había sido contratada, lo que Sandra apuntaba sin perder detalle. Podía notar la respiración de su jefe en su nuca, notaba como por detrás sus ojos devoraban el canalillo y eso le hacía sentir incómoda, pero recordó lo hablado anteriormente y se relajó.
Cuando salió del despacho, el Señor Garcés le dijo: - Señorita Swan, en esta empresa no está bien visto que una ayudante de dirección vaya con pantalones, así que a partir de mañana, vaya pensando en desterrarlos de su vestuario, así que vaya comprando vestidos y usándolos para venir a trabajar.
Ella pensó que era una actitud machista por parte de su jefe, que ella era muy libre de ir como le diese la gana, así que se saltaría esa norma, ella era ella independientemente de cómo fuera vestida, es más se rebelaba contra esa norma, la creyó fuera de lugar.
Antes de terminar su jornada el Señor Garcés la llamó a su despacho, ella acudió de nuevo rauda y veloz, empezaba a conocer el genio de su jefe y no quería que le volviese a recriminar su impuntualidad. Entró en su despacho y él le extendió una carpeta, simplemente le dijo: - Lea esto con detenimiento, y vaya preparando una maleta con sus mejores galas, nos vamos de congreso mañana mismo y no regresaremos hasta pasados 5 días. Mañana a las 9 de la mañana pasará un coche a recogerla, sea puntual esta vez, entendido …?
Sandra asintió, así que tras su jornada laboral se fue al centro comercial a comprarse ropa para esos 5 días.
CONTINUARA…
Sexcrito por sexy-girl
