Sandra se levantó del suelo, y se colocó tras la puerta, empezó a golpearla fuertemente por si alguien la pudiese oír, pero su esfuerzo fue en vano. No había nadie más en esa casa ruinosa, sólo su jefe, que se había convertido en su captor, así que de nada le servía perder fuerzas gritando, sabía que no había escapatoria. En su cabeza aun coleaba las últimas palabras de su jefe: “voy a enseñarte como debe ser y comportarse una Ayudante de dirección”… eso le dio que pensar.
De repente se abrió la puerta, y entró el Señor Garcés, sin mediar palabra, arrodilló a Sandra y levantando su cuello, le puso un collar de cuero negro, el cual cerró con un candado, guardando su llave en el bolsillo. La miró fijamente y le dijo: - A partir de ahora no eres Sandra, eres mi perra y habrás de comportarte como tal, me serás fiel y te comportarás dócilmente, te dirigirás a mi simplemente ladrando y serás bastante escueta, un ladrido = SI, dos ladridos = No, lo has entendido?
- Sí, asintió Sandra.
- Cómo que sí?, es que no ha entendido nada de lo que le he dicho?. Empieza a comportarte como he dicho, y todo irá mejor, entendido
Sandra dudó por un momento, se sentía avergonzada, de su boca se escapó un tímido guau, sabía que su jefe no estaba jugando, así que mejor si colaboraba, aunque sentía ganas de llorar, ganas de gritar, pero algo en ella le decía que estaba haciendo lo correcto..
El Señor Garcés, la obligó a ponerse de pie, y la situó debajo justo de la cadena que colgaba del techo, levantó sus manos y las encadenó a ella, al mismo tiempo que tensaba la cadena obligando a Sandra a colocarse de puntillas. Él se colocó detrás, comenzó a acariciar su espalda, su culo, separó un poco sus piernas para que su sexo quedase más ofrecido. La besó ligeramente, besos suaves recorrían su espalda. Sandra estaba desconcertada, no sabía porqué pero ese miedo que sentía se estaba transformando en una sensación extraña, que ni ella misma podía controlar, no sabía describirla, pero ya no era sólo miedo lo que sentía.
De repente, notó un fuerte latigazo en su espalda, lo que la hizo estremecer y hacer que un grito se escapase de su boca, luchó por intentar zafarse, pero le era imposible, estaba demasiado sujeta como para poder hacerlo, otro latigazo cayó sobre su espalda, y así hasta 10. Notaba que la espalda le ardía, que no podía más, le suplicó que la soltase, que la dejase marchar, a lo que él contestó que no, que las “clases de buen comportamiento”, no habían hecho más que empezar, y que ella como la perra que era no tenía más derecho que a ladrar, tal y como él le había enseñado.
Le puso una mordaza en la boca, no quería que gritase, y le tapó los ojos. Sandra notó que algo extraño le sucedía, no quería admitirlo, pero ese miedo, se iba transformando en una incertidumbre que parecía que ya no le asustaba, notaba una ligera excitación, pero se rebelaba a admitirla.
Notó como sus pezones eran mordidos, con mucha presión. Eduardo le había colocado unas pinzas dentadas en ellos, al mismo tiempo que los ataba con fuerza para condensar ahí su sangre y que los notase más. Bajó hacia su sexo, separó sus piernas y comenzó a acariciarla, notó que ella estaba ligeramente mojada. Le dijo: - Vaya, vaya , parece que la perra está mojándose, a ver si al final esto le va a gustar … , eso me gusta, me facilitará el trabajo. A lo que tras estas palabras cogió una pinza y pinzó su clítoris, lo que la hizo estremecer de dolor. Eduardo la miraba y sonreía, estaba disfrutando del espectáculo que nada más había hecho que empezar.
Tras un buen rato, decidió soltarla, y obligándola a ponerse a 4 patas, enganchó una cadena de perro a su collar. - Nos vamos de paseo, hace muy buen día y quiero que nos de el sol. Así que empieza a andar como la perra que eres.
Sandra comenzó a avanzar a 4 patas hacia la puerta, de repente un tirón de la cadena la hizo parar, notó como el Señor Garcés le introducía un plug en el culo, simulando un rabo de perra y salieron a la calle, Sandra hizo ademán de levantarse, pero él se lo prohibió, ella era una perra y debía comportarse como tal …
CONTINUARA...
Sexcrito por sexy-girl

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