LA VIDA DE SANDRA (VI): La Visita
- Bueno Sandra, nuestra visita ha llegado, voy a abrir, compórtate bien y recuerda todo lo hablado.
El señor Garcés abrió la puerta e invitó a su invitada. - Bienvenida seas Clara, a la vez que le propinó un par de sonoros besos en la mejilla.
- Gracias querido, sabes que siempre es un placer el verte y poder pasar un buen rato contigo, espero que la perra merezca la pena, me muero de ganas de verla.
- No lo dudes, es preciosa y además a pesar de que es un poco rebelde y con mucho carácter, está resultando ser un diamante en bruto, se comporta dócil y complaciente, ya lo compruebas tu misma.
Pasaron a la sala donde estaba la jaula con Sandra dentro. No podía ver, pero oía como los pasos sonaban cada vez más cerca, había llegado el momento que le había indicado su jefe, debía comportarse como le habían indicado, estaba excitada con ese temor a lo “desconocido”, al no saber que iba a suceder.
- Clara, esta es mi perra Sandra, la he atado bien atada, como a ti te gusta, y además la he adornado para ti, no le falta detalle.
Miss Clara, como así se llamaba, se quedó mirando a Sandra, dio la vuelta a la jaula y comprobó que sí, que estaba tal y como a ella le gustaba. Se fijó que su sexo estaba húmedo, un hilillo de flujo sobresalía de su coño abierto por la postura. Clara la observó con detenimiento, le gustaba Sandra, se notaba que había hecho mucho deporte en su vida, pues tenía un buen cuerpo y bien cuidado.
- Siéntate Clara, dijo el Señor Garcés, mientras le servía una copa de un vino que tenía reservado para las ocasiones especiales, y cuenta cómo te va la vida?.
Miss Clara estuvo hablando un buen rato, contando sus cosas, mientras el Señor Garcés permanecía atento a sus palabras. Sandra escuchaba la conversación, y su nerviosismo iba en aumento, se moría de ganas por saber que era lo que iba a suceder, al mismo tiempo que estaba enfadad consigo misma, pues la situación humillante en la cual se encontraba, le estaba gustando, o al menos excitando.
Sandra notó como sus piernas y brazos eran liberados, al mismo tiempo que su cuello ya tenía más movilidad. Notó como se enganchaba su correa al cuello, y que con un ligero tirón de ella le invitaba a caminar. Salió de la jaula a 4 patas y con los ojos tapados, se dejó guiar por su Dueño.
Miss Clara le destapó los ojos, y le levantó la cara para observarla, Sandra esquivaba la mirada, a lo que Miss Clara le dio un bofetón. - Cuando yo quiera que me mires, no me evites nunca la mirada, entendido perra?, no lo vuelvas a hacer. - Guau ladró Sandra, mientras a regañadientes mantenía la mirada en Miss Clara.
- Ven aquí, quiero que te sitúes aquí, entre tu Señor y yo, pero antes bésame los pies en muestra de agradecimiento por haberte liberado, y por malgastar mi tiempo viniendo aquí. - Créeme mi tiempo es demasiado valioso, y Eduardo sabe que no me gusta malgastarlo, pero he venido porqué pienso que merecerá la pena, así que venga perra bésame los pies. Sandra se acercó a sus pies, y los besó para acto seguido colocarse en el lugar que le habían indicado.
Permaneció a 4 patas, con la mirada fija en el suelo, de repente el Señor Garcés colocó un cristal encima de ella. - No te muevas perra, ahora eres una mesa, de ti depende que al depositar las copas encima de ti, no caigan, así que apáñatelas como puedas, pero que no te caigan.
Sandra intentaba mantenerse sin moverse, manteniendo el equilibrio, le daba la sensación que estaba temblando, lo que la puso nerviosa haciendo que se moviese de verdad. No pasó nada, las copas se movieron levemente, a lo que corrigió la postura para evitar posibles caídas. El Señor Garcés y Clara estaba tan absortos en su conversación que ni repararon en el movimiento de la mesa, a lo que Sandra respiró aliviada.
Cuando hubieron terminado de charlar y tomar el vino, retiraron el cristal de encima de Sandra, que fue requerida a los pies de Miss Clara. Se postró bajo ella, con el cuerpo pegado en el suelo y las rodillas flexionadas, con el culo en pompa que seguía adornado con su rabo de perra.
Clara se puso de pie, y cogiendo a Sandra por la cadena la llevó al centro de la sala, donde le ordenó que se pusiera de pie con las manos en la espalda y con la mirada baja. Cogió una maleta que había preparada para la ocasión, donde había todo tipo de implementos y complementos BDSM.
El espectáculo estaba servido …
CONTINUARA …
Sexcrito por sexy-girl


jinray dijo
Jolin, cómo engancha el relato. Sigue, please, que me dejas en ascuas......
28 Abril 2008 | 07:26 AM