LA VIDA DE SANDRA (VII): Miss Clara
Miss Clara cogió a Sandra, le puso las manos detrás atándolas a su espalda bien sujetas, al mismo tiempo que rodeaba su torso realizando un arnés al cual enganchó una cuerda que al mismo enganchó a la cadena que descendía del techo, para acto seguido izarla y dejarla suspendida. Colocó una barra separadora en sus tobillos, para así evitar que pudiera cerrar las piernas y así dejarla abierta y con el culo expuesto a merced de sus anfitriones
El Señor Garcés colocó en la boca de Sandra un ringag, de manera que su boca quedaba completamente abierta, mientras Miss Clara sacaba bruscamente el plug en forma de rabo de perra del culo de Sandra, lo que la hizo estremecerse. Miss Clara acarició las nalgas de Sandra, pasó sus manos suavemente por ellas, subiendo sus manos hacia el coño de Sandra, que estaba húmedo. Introdujo un dedo, luego otro y empezó a follarla con ellos, cosa que estaba agradando a Sandra. - Te gusta perra, verdad?, estás poniéndote muy mojada, pues que sepas que esto no es por tu placer, es por el nuestro, tu simplemente eres nuestro juguete, nuestro objeto sexual y no tienes más obligación que servirnos, no buscar tu placer, así que relájate y pon todo de tu parte, que al menos yo y creo que el Señor Garcés también queremos pasárnoslo bien.
Miss Clara sacó una canne y la paseó por las nalgas de Sandra, dibujaba círculos en ellas, la deslizaba de una nalga a otra, hasta que de repente la descargó en el culo de Sandra, tras este azote llegaron muchos más. Sandra se estremecía, unos ligeros gritos ahogados por su mordaza se escapaban de su boca, le dolía, le ardían las nalgas, quería que parase, pero recordó las palabras de Clara en las que le recalcaba que era sólo era un mero objeto sexual para ellos, por lo que pensó que mejor no moverse. Seguía sin entender como una situación tan humillante podía causarle una sensación tan extraña, pues paradójicamente no le gustaba, pero le agradaba estar ahí, en esa posición.
El Señor Garcés contemplaba el espectáculo, sabía que su gran amiga Clara estaba disfrutando con Sandra, sabía que ella y sólo ella era la persona indicada para aleccionarla, por eso no dudó en recurrir a ella. De repente te levantó y dirigiéndose a Sandra, le levantó la cara y le preguntó si estaba disfrutando, si estaba gozando con lo perra que era. Sandra no dijo nada, permaneció en silencio, no quería que su jefe se diese cuenta de que sí, de que estaba disfrutando, de que estaba excitada por la situación, así que cerró los ojos, lo que indignó al Señor Garcés que le propinó un sonoro bofetón. Acto seguido el Señor Garcés desabrocho su pantalón y sacó su sexo, el cual acercó a la cara de Sandra para que notase su excitación, lo paseó por sus mejillas, su nariz, su barbilla … para introducirlo de golpe en su boca, al mismo tiempo Miss Clara, la cual llevaba puesto un arnés, se acercó al coño de Sandra y lo introdujo de golpe, haciendo que con el empujón engullera un poco más el sexo de su jefe, lo que le produjo una leve arcada, pues le rozaba la úvula de la garganta. Notó que eso excitó mucho al Señor Garcés, pues su miembro se había puesto más duro aun si cabía. Ambos al mismo tiempo empezaron a follarla con fuerza, cada embestida era más y más fuerte. El Señor Garcés le cogía la cabeza al mismo tiempo que follaba su boca, mientras Clara clavaba las uñas en las nalgas de Sandra mientras la follaba con su arnés. Sandra gemía mientras la follaban, se estaba excitando cada vez más, y empezaba a tener ganas de estallar de placer, pero tenía que contenerse.
- Me voy a correr perra, así que no hagas ningún movimiento en falso o te arrepentirás de ello, le advirtió el Señor Garcés.
De repente Sandra notó como un líquido espeso y caliente le inundaba la boca y se deslizaba hacia su garganta, mientras Miss Clara seguía follándola con fuerza lo que hizo que los gemidos que se le escapaban cada vez fueran más rápidos.
-Quieres correrte perra?, preguntó Miss Clara, acaso mereces tener ese privilegio? .
Sandra asintió con la cabeza, lo estaba deseando, quería estallar de placer, cuando de repente Miss Clara paró, sacó el arnés del coño ardiente de Sandra y se colocó delante de ella. Le quitó el ringag y la obligó a limpiar el arnés con la lengua, Miss Clara quería que limpiase su propio flujo, el fruto de su excitación.
- Te gusta puta?, te gusta tu sabor?, límpialo bien, quiero que no quede ni rastro de tu coño húmedo. Quiero que lo saborees y que sepas a que sabe una puta como tu.
Sandra lo limpió a conciencia con su lengua, no quería dejar ni rastro de esa excitación que le avergonzaba, pero que estaba sacando una parte de su vida que desconocía …
CONTINUARA …
Sexcrito por sexy-girl

puta-vida dijo
Muy potente. No me suele gustar el sado, pero me ha gustado tu relato. Seguiré leyendo todo lo que tienes por ahí.
29 Abril 2008 | 11:57 PM