Tras la limpieza del arnés por parte de Sandra, Miss Clara le quitó la mordaza que dejaba la boca de Sandra abierta y la besó en la boca, metió su lengua tan profundamente que apenas pudo hacer nada por evitarlo. Clara mantenía la cabeza de Sandra sujeta agarrándola por el pelo para evitar que ésta la apartase.

- Me gustas mucho perra, has demostrado ser obediente y complaciente y eso sabiendo sus antecedentes como persona altiva y orgullosa que eres, dice mucho de ti. Eres buena, muy buena, pero una pena que estés tan desaprovechada, pero ya hablaré el respecto de eso con Eduardo, sé que si pone de su parte puede sacar a la verdadera perra que se esconde detrás de una simple ayudante de dirección. -O no es así, perra?.

- Sandra asintió con la cabeza, pero le sorprendió un bofetón de Miss Clara, que le recordaba que simplemente era una perra y que cómo tal no podía hablar, sólo ladrar y de inmediato Sandra enmendó su error emitiendo un ladrido en forma de afirmación.

La desató, dejándola tumbarse en el suelo para que descansase un poco, había estado en una postura muy forzada y se merecía un descanso por su buen comportamiento. - Descansa perra, relájate un poco, pero prepárate, que en breve te quiero a mis pies, así que aprovecha esta concesión y disfrútala, pues luego tienes que seguir complaciéndonos.

Clara se sentó junto al Señor Garcés y los dos hablaban entre ellos de lo maravillosa que era Sandra y el provecho que se le podía sacar. Los dos estaban de acuerdo que ella se sentía bien, que le estaba gustando, pero que por miedo y por orgullo no se atrevía a afirmarlo, lo que hacía la situación más excitante y morbosa, se sentían orgullosos de haber sacado el lado más oscuro de la vida de Sandra. Clara le prometió a Eduardo que ya se encargaría ella de reducir ese carácter, pero simplemente cuando estuviese ante él, a los dos les gustaban las mujeres con carácter y Sandra lo tenía, pero querían simplemente que se mostrase humilde cuando estuviese frente a ellos.

- Perra ven aquí, te quiero a mis pies, que es dónde te corresponde le dijo Clara.

De inmediato Sandra caminó a 4 patas hacia dónde estaba Miss Clara posándose a sus pies en posición sumisa. - Bésalos perra, quiero que me adores los pies, quiero notar como los besas, como los lames y acaricias, quiero notar tu boca y tu lengua por ellos y esmérate, demuestra que puedo seguir contenta con tu actitud.

Sandra al principio sintió un poco de rechazo, no estaba muy segura de lo que le acababan de pedir, pero no tuvo opción al ver como Clara levantaba su pie hacia su boca. Comenzó a besarlos desde el empeine hasta sus tobillos, al mismo tiempo que alternando con los besos paseaba la lengua por ellos, hasta que notó como Clara le introdujo el pie en la boca.

- Mueve la lengua perra, quiero notar como se desliza tu lengua entre mis dedos, quiero notar como los chupas, como te los comes, quiero que los saborees.

Así lo hizo Sandra, se esmeró en pasar la lengua por los dedos de Clara, cerró los ojos y se entretuvo con el dedo gordo, lo lamía, lo saboreaba, incluso hacía movimiento de meter y sacar como si estuviese chupando una polla en erección.

Clara y El Señor Garcés la miraban y sonreían, mientras entre ellos comentaban lo perra que era y sobre que dirían los compañeros de la oficina si la viesen así, tan entregada, tan obediente, complaciente, tan … sumisa en definitiva.

- Para perra!!!, bésame los pies y luego te quedas de nuevo postrada en ellos, entendido?

- Guau!!!, ladró Sandra.

- Cielo, te apetece un café?, preguntó Clara a Eduardo, a lo que él asintió, después de la sesión nada más bueno que un café bien cargadito para recuperar fuerzas.

- Ya has oído perra, levántate, prepara un par de cafés y nos los sirves, ya sabes como le gusta a Eduardo, el mío igual, sólo que yo no quiero azúcar, lo tomaré con sacarina, no se te vaya a olvidar. Sé que tu no sirves cafés, que no eres … - una simple becaria?, así te lo dijo, no Eduardo? Si no recuerdo mal … - Pues no Sandra, no eres una simple becaria, eres una ayudante de dirección convertida en perra servicial y entre tus funciones está el servirnos siempre y cuando se te requiera, aunque no entre en tus funciones, siempre te vas a encargar del bienestar de aquellos que te cuidan, por lo que si tienes que servir un café lo harás, al igual que cualquier otra cosa que se te pida. Así que levántate y ya sabes lo que tienes que hacer, entendido?

Sandra asintió con un ladrido y se dirigió a 4 patas hasta la cocina, se sentía mal, se sentía humillada, le habían dado dónde más le dolía en su orgullo.

CONTINUARA …

Sexcrito por sexy-girl