LA VIDA DE SANDRA (X): La Vuelta al trabajo
El tiempo iba pasando, mientras esperaba en esa postura Sandra reflexionaba sobretodo lo sucedido, recordaba todas y cada una de las escenas que había vivido. Le molestaba recordarlas, pero a la vez le excitaba, le enfadaba que una persona como ella, tan segura de si misma, hubiese sido capaz de sucumbir a todo lo que había sucedido y habían querido hacer con ella. Su conciencia sabía que obraba mal, por no haber plantado cara, pero en su subconsciente era lo que realmente quería y le excitaba, así que se encontraba en conflicto con ella misma, no era sumisa, pero algo en ella la estaba obligando a comportarse como tal.
De repente se abrió la puerta, Sandra giró la cabeza hacia ella, pero no podía ver nada. Unos ruidos de pisada se acercaron y colocaron tras ella, la desataron de brazos y manos ayudándola a ponerse en pie.
- Aquí tiene su ropa señorita, la espero afuera en el coche.
Sandra se quitó la venda de los ojos, y la mordaza. Cogió la ropa que estaba envuelta en una funda, y se vistió. Notó como su cuerpo desnudo ya empezaba a sentirse protegido, se sentía bien vestida de Sandra. Salió a la calle, el chofer la estaba esperando, le abrió la puerta y se acomodó en su asiento.
Llegó a su casa, bajó del coche y se dirigió hacia el ascensor. Cuando subió a su casa lo primero que hizo fue tumbarse en la cama, estaba muerta …
Tras un buen rato descansando decidió tomar un baño bien caliente y espumoso, es lo que más le apetecía, relajarse, estaba agotada.
Tras un buen baño, comió un poco y se metió en la cama, no podía conciliar el sueño, las situaciones vividas no le permitían cerrar los ojos, ni dormirse. Sin darse cuenta comenzó a notarse húmeda, así que bajó la mano hacia su sexo, buscó su clítoris que estaba hinchado por la excitación, y comenzó a acariciarlo, dibujando círculos en él, acariciándolo con suaves movimientos que poco a poco iban en aumento. Por su cabeza pasaban las situaciones vividas, y las palabras de Miss Clara: “escucha atentamente … a partir de ahora estarás a nuestra merced y te encargarás de nuestro bienestar y nuestra felicidad, pondrás todo de tu parte para que así sea, no esperarás a que te pidamos nada, siempre te adelantarás a nuestros deseos, y no tendrás derechos, sólo obligaciones. Tu voluntad ya no te pertenece, aunque para los demás seguirás siendo Sandra Swan, esa altiva y orgullosa ayudante de dirección, para nosotros serás nuestra perra, esa que nos sirve y que disfruta haciéndolo”, se excitaba sólo de pensar que era un simple objeto de placer, un simple juguete en manos ajenas.
Cuando se quiso dar cuenta ya había estallado de placer, Sandra ahogaba los gemidos provocados por el orgasmo y acto seguido quedó dormida plácidamente.
7:00 AM … Sonó el despertador y Sandra se dirigió a la ducha como cada mañana, escogió cuidadosamente su ropa, no quería defraudar, había aprendido bien las normas. Así que tras el desayuno se vistió con un traje chaqueta de raya diplomática con la falda por encima de la rodilla y una camisa blanca. Se miró al espejo, le gustó como iba vestida, cogió el maletín y se fue al trabajo.
Ya en la oficina y en su despacho Sandra observó tras la ventana como acababa de llegar el Señor Garcés, miró el reloj y faltaban 5 minutos para las 8 de la mañana. Sandra no sabía si su jefe la había visto y así haber comprobado su puntualidad. Se levantó de su silla, y se encaminó al despacho del Señor Garcés, pero antes pasó a por un café para él.
Entró en su despacho y tras darle los buenos días, le extendió el café, que éste agradeció con una leve sonrisa. No comentaron nada de lo acontecido, como así habían acordado, y se pusieron a trabajar. Sandra intentaba centrarse en su trabajo, pero no podía evitar pensar en loque había pasado entre ellos mientras observaba a su jefe que parecía estar como si nada hubiese sucedido, él se dio cuenta y le llamó la atención, le dijo que se centrase en lo que les ocupaba, que la quería con los 5 sentidos puestos en su trabajo, a lo que Sandra se excusó y centró su mente en lo que la ocupaba.
El día fue agotador, por lo que Sandra agradeció que ya hubiera pasado, mañana sería otro día y ella simplemente necesitaba descansar.
Poco a poco la semana fue pasando, y Sandra además de ser puntual, se esmeraba en sorprender con su vestuario, no solía repetir 2 días la misma ropa, lo que parecía que agradaba a su jefe. Seguía siendo Sandra Swan esa ejecutiva a la que los demás calificaban de altiva, orgullosa e incluso por desconocimiento un poco trepa, pues sus compañeros se dieron cuenta que estaba muy pendiente del Señor Garcés.
Una de esas mañanas en el trabajo, Sandra se quedó a mediodía sola en su despacho, tenía mucho trabajo retrasado, así que se quedó a comer en la oficina. De repente alguien abrió la puerta, Sandra apartó la cabeza del ordenador y comprobó que era Miss Clara. Se levantó y fue a saludarla con mucha educación y respeto. Miss Clara le devolvió los 2 besos que le dio Sandra y la observó, quería cerciorarse de que lo que le había contado Eduardo era verdad, Sandra cumplía muy bien las normas.
Miss Clara le extendió una caja envuelta en papel de regalo a Sandra, esta la cogió y tímidamente la abrió, en ella estaba su plug, su rabo de perra, a Sandra le recorrió un escalofrío que hizo que notase como su coño empezaba a mojarse.
Miss Clara lo cogió entre sus manos, e hizo inclinar a Sandra sobre la mesa dejando su culo expuesto, le levantó la falda y le quitó las bragas. Tocó el coño de Sandra y comprobó el estado de excitación de esta.
- Bien Sandra, a partir de ahora nada de bragas, entendido?, sólo llevarás el plug, el cual deberás ponerte en casa y nada más. He visto que has cumplido muy bien las normas, Eduardo me ha informado de ello, así que pienso que para terminar de estar bella nada mejor que adornar a esta perra con su rabo, sólo así seguirá recordando que es lo que es y a quien pertenece. Tras meterle el plug en el culo, le bajó la falda y se despidió de ella con un beso en los labios.
Sandra se sentía ridícula, pues una vez más había sido incapaz de rebelarse, y enfadada por su excitación. Volvía a estar en conflicto con ella misma, lo que la irritaba a la vez que agradaba.
La tarde empezó y llegaron los demás. El Señor Garcés llamó a Sandra a su despacho, y le pidió los informes que le había encargado, esta se los extendió y se dispuso a retirarse. El Señor Garcés siguió los movimientos de Sandra y la observó hasta que salió de su despacho. Cuando calculó que habría llegado al suyo, la llamó por teléfono. Sandra descolgó el auricular y escuchó a su jefe al otro lado que le decía: - Señorita Swan, vaya preparándose que la semana que viene nos vamos de congreso …
FIN
Sexcrito por sexy-girl


miotrolado dijo
Uf,... que horror, menuda historia, pobre chica,.. yo la verdad no se si podria ir a dia siguiente a la faena,...
Pero bueno,.. tu sigue escribiendo el relato que seguramente como yo abra mas gente deseando saber que pasara en el proximo congreso,...jijij
Besos
5 Mayo 2008 | 11:45 AM