La Coctelera

Mi Vida y el Sexo

Otra manera de vivir el sexo sin tabúes ni convencionalismos, otra forma de vivirlo, enriquecerlo y porqué no... de Disfrutarlo. BLOG PROHIBIDO A MENORES DE 18 AÑOS.

27 Abril 2008

LA VIDA DE SANDRA (V): Preparándome

El paseo resultó de lo más humillante, Sandra se moría de vergüenza y de dolor, las piedras del camino se le clavaban en las rodillas, las lágrimas empezaban a rodar por sus mejillas. El Señor Garcés la miraba, sonreía mientras le decía: - mírate, tan altiva, tan orgullosa que eres y en que te has convertido … en una perra que sólo sabe que llorar, en vez de agradecer a su Señor el tiempo que está invirtiendo en ella.

De repente sonó el teléfono, Sandra no podía oír la conversación, pero acertó a escuchar como su jefe acordaba con su interlocutor una hora, las 20:30. Cuando colgó, el Señor Garcés le dijo a Sandra: - Cambio de planes, volvemos a casa, tenemos visita.

Cuando regresaron a la casa, Sandra no podía más y se echó en el suelo, estaba cansada y dolorida, quería descansar, pero en ese momento el Señor Garcés le ordenó que se levantase y le siguiera. Llegaron a un cuarto de baño, le quitó el collar y metió a Sandra en la bañera, la obligó a ponerse a 4 patas, y cogió el telefonillo de la ducha y empezó a echar agua encima de ella, lo que Sandra agradeció con un gesto de placer. Se sentía sucia, y necesitaba limpiarse, sólo así se encontraría bien. Su jefe cogió una esponja y empezó a lavarla, cuidó con esmero que cada pliegue de su piel estuviese limpio, al igual que su sexo y su ano, hizo hincapié en ello, quería que su perra quedase bien limpia, esa sensación gustó a Sandra lo que la hizo cerrar los ojos, e intentar disfrutar del momento. - Te gusta perra??, inquirió el Señor Garcés. - Guau contestó Sandra, estaba gozando de ello, y no quería que por su desobediencia lo que era placer se transformara en dolor. - Muy bien, así me gusta que seas bien obediente, te voy a contar porqué estoy lavándote, entendido?, Sandra volvió a ladrar una vez como forma de asentimiento.

- Bien perra, escucha atentamente, a las 20:30 vendrá una buena amiga mía, así que espero que le causes una buena impresión, no quiero que piense que eres una maleducada, una desobediente y una desagradecida. Harás todo lo que ella o yo te ordenemos de inmediato, no quiero que remolonees, ni que te niegues a lo que se te pida, si es así serás castigada duramente, de lo contrario, y solamente si considero que así te lo has ganado, serás recompensada. Todo claro???, ahh!! y sólo una cosa, recuerda que sigues siendo una perra, y que no se te permite hablar, solo ladrar, entendido?. - Guau asintió Sandra. Muy bien, así me gusta, ahora ponte de pie, levanta los brazos por detrás de la nuca que voy a secarte bien, quiero que estés perfecta para cuando llegue nuestra anfitriona.

Tras la ducha, Sandra fue conducida a 4 patas a una sala muy iluminada, acogedora en la cual había 2 sillones orejeros, una lámpara y un mueble que ocupaba toda la pared de la habitación. El Señor Garcés le indicó dónde debía situarse cuando él y la visitante se lo pidiesen, de momento su lugar era dentro de la jaula que había en un lado de la sala, desde donde ella podía contemplar y ser contemplada. Se acomodó como pudo, ella medía 1,70 y la jaula, no debía hacer más que 1,50, lo que la obligaba a estar encogida, se colocó a 4 patas, sólo así lograba estar cómoda, y cuando el Señor Garcés la vio, engancho su collar con una cadena a la parte inferior de la jaula para limitar los movimientos de su cabeza, para que no la levantase, enganchó también sus muñecas y tobillos a los laterales de la jaula, le colocó el rabo de perra en el culo, le tapó los ojos, y selló su boca con la mordaza de bola, quería asegurarse que su perra no hiciese ningún movimiento extraño, y sólo así sabía que no sería posible.

Sandra quedó quieta, obligada por la postura, en su imaginación intentaba “adivinar” el motivo de la visita, pero sabía que fuese cual fuese el motivo, ella iba a ser la “protagonista”. Se dio cuenta que ya no estaba tan asustada, que sus miedos habían pasado, y aunque no lo quisiese admitir, pues ella no quería, la situación la estaba excitando, notaba como se humedecía, no entendía el porqué, no entendía como una persona como ella, con carácter, luchadora, feminista, orgullosa y muy segura de sí misma estaba así, medio excitada con una situación de lo más humillante, disfrutando de su condición como perra, se estaba acostumbrando a ser eso, una perra complaciente … No entendía esa lucha entre la humillación y la excitación, pero no podía sentir “curiosidad” por lo que sucedería cuando llegase tan esperada visita.

Oía los movimientos de su Jefe, oía como se acercaba a ella, notaba como repasaba cada atadura de Sandra, asegurándose que quedaba bien sujeta, que no había manera de poder zafarse, quería evitar sorpresas de última hora que le hiciesen quedar en evidencia.

- Bien Sandra, espero que hayas entendido todo lo que te he dicho, nada de actitudes rebeldes, nada de desobediencias, quiero que seas una perra dócil, complaciente, si es así serás recompensada como bien te he dicho, si no lo eres, no seré nada benévolo contigo, puedo ser muy cruel y créeme, aunque pueda dar la sensación de que lo estoy siendo contigo, no será nada comparado a lo que te pueda venir encima, así que la decisión es tuya. Tu compórtate bien, y el resto déjalo en mis manos.

Sandra asintió a duras penas la cabeza, pero estaba convencida que no se la iba a jugar, iba a ser complaciente, no quería arriesgar, pues había mucho en juego.

Las 20:30, con puntualidad germánica, sonaba el timbre de la puerta, la visita había llegado.

CONTINUARA …

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27 Abril 2008

LA VIDA DE SANDRA (IV): Atrapada sin salida

Sandra se levantó del suelo, y se colocó tras la puerta, empezó a golpearla fuertemente por si alguien la pudiese oír, pero su esfuerzo fue en vano. No había nadie más en esa casa ruinosa, sólo su jefe, que se había convertido en su captor, así que de nada le servía perder fuerzas gritando, sabía que no había escapatoria. En su cabeza aun coleaba las últimas palabras de su jefe: “voy a enseñarte como debe ser y comportarse una Ayudante de dirección”… eso le dio que pensar.

De repente se abrió la puerta, y entró el Señor Garcés, sin mediar palabra, arrodilló a Sandra y levantando su cuello, le puso un collar de cuero negro, el cual cerró con un candado, guardando su llave en el bolsillo. La miró fijamente y le dijo: - A partir de ahora no eres Sandra, eres mi perra y habrás de comportarte como tal, me serás fiel y te comportarás dócilmente, te dirigirás a mi simplemente ladrando y serás bastante escueta, un ladrido = SI, dos ladridos = No, lo has entendido?

- Sí, asintió Sandra.

- Cómo que sí?, es que no ha entendido nada de lo que le he dicho?. Empieza a comportarte como he dicho, y todo irá mejor, entendido

Sandra dudó por un momento, se sentía avergonzada, de su boca se escapó un tímido guau, sabía que su jefe no estaba jugando, así que mejor si colaboraba, aunque sentía ganas de llorar, ganas de gritar, pero algo en ella le decía que estaba haciendo lo correcto..

El Señor Garcés, la obligó a ponerse de pie, y la situó debajo justo de la cadena que colgaba del techo, levantó sus manos y las encadenó a ella, al mismo tiempo que tensaba la cadena obligando a Sandra a colocarse de puntillas. Él se colocó detrás, comenzó a acariciar su espalda, su culo, separó un poco sus piernas para que su sexo quedase más ofrecido. La besó ligeramente, besos suaves recorrían su espalda. Sandra estaba desconcertada, no sabía porqué pero ese miedo que sentía se estaba transformando en una sensación extraña, que ni ella misma podía controlar, no sabía describirla, pero ya no era sólo miedo lo que sentía.

De repente, notó un fuerte latigazo en su espalda, lo que la hizo estremecer y hacer que un grito se escapase de su boca, luchó por intentar zafarse, pero le era imposible, estaba demasiado sujeta como para poder hacerlo, otro latigazo cayó sobre su espalda, y así hasta 10. Notaba que la espalda le ardía, que no podía más, le suplicó que la soltase, que la dejase marchar, a lo que él contestó que no, que las “clases de buen comportamiento”, no habían hecho más que empezar, y que ella como la perra que era no tenía más derecho que a ladrar, tal y como él le había enseñado.

Le puso una mordaza en la boca, no quería que gritase, y le tapó los ojos. Sandra notó que algo extraño le sucedía, no quería admitirlo, pero ese miedo, se iba transformando en una incertidumbre que parecía que ya no le asustaba, notaba una ligera excitación, pero se rebelaba a admitirla.

Notó como sus pezones eran mordidos, con mucha presión. Eduardo le había colocado unas pinzas dentadas en ellos, al mismo tiempo que los ataba con fuerza para condensar ahí su sangre y que los notase más. Bajó hacia su sexo, separó sus piernas y comenzó a acariciarla, notó que ella estaba ligeramente mojada. Le dijo: - Vaya, vaya , parece que la perra está mojándose, a ver si al final esto le va a gustar … , eso me gusta, me facilitará el trabajo. A lo que tras estas palabras cogió una pinza y pinzó su clítoris, lo que la hizo estremecer de dolor. Eduardo la miraba y sonreía, estaba disfrutando del espectáculo que nada más había hecho que empezar.

Tras un buen rato, decidió soltarla, y obligándola a ponerse a 4 patas, enganchó una cadena de perro a su collar. - Nos vamos de paseo, hace muy buen día y quiero que nos de el sol. Así que empieza a andar como la perra que eres.

Sandra comenzó a avanzar a 4 patas hacia la puerta, de repente un tirón de la cadena la hizo parar, notó como el Señor Garcés le introducía un plug en el culo, simulando un rabo de perra y salieron a la calle, Sandra hizo ademán de levantarse, pero él se lo prohibió, ella era una perra y debía comportarse como tal …

CONTINUARA...

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24 Abril 2008

LA VIDA DE SANDRA (III) : De congreso

Tras pasar toda la tarde en el centro comercial, Sandra llegó reventada a casa, dejó las bolsas en la cama y buscó las maletas que estaban guardadas en lo alto del armario.

Había comprado mucha ropa, y algún que otro vestido, así que tenía dudas de que meter o que no, pero recordó la fijación de su jefe por las faldas, y así que en un ataque de “rebeldía”, decidió que la mayoría de su vestuario estaría formado por pantalones, no aguantaba normas que ella pudiese considerar machistas.

Tras hacer la maleta, se metió en cama a descansar … no quería volver a ir con prisas, y que su jefe le recriminase su falta de puntualidad, cuando ella odiaba eso mismo.

A las 7 de la mañana sonaba el despertador, Sandra salió de la cama y se dirigió hacia la ducha como todas las mañanas, tras ella y un buen desayuno, se vistió. Decidió desafiar las órdenes de su jefe, así que se vistió con unos pantalones negros, y una camisa semitransparente que dejaba ver sus pechos ocultos tras un sujetador muy sugerente. Tras eso se bajó a la calle a esperar el coche que tenía que pasar a recogerla.

Las 9 de la mañana, un coche se paró ante ella, el chofer salió, cargó su maleta para meterle en el maletero, y le abrió la puerta de atrás para que entrase en el coche. Estaba sola, a lo que el chofer le indico que se reunirían en breve con el Señor Garcés, que ella sólo tenía que dejarse llevar. Se acomodó en el coche e intentaba vislumbrar las calles de la ciudad por las cuales estaba transitando a través de los cristales tintados del coche .

Condujeron durante aproximadamente una media hora, cuando de repente el coche se paró en mitad de una carretera estrecha donde habían unos árboles muy altos y frondosos, le extrañó mucho ese lugar, pero pensó que tal vez ese era el lugar donde iba a encontrarse con su jefe.

El chofer abrió la puerta, y le indicó a Sandra que saliese, ella obedeció, y en menos de nada se vio envuelta en un profundo sueño …

Cuando despertó, estaba confusa, no podía ver nada, la cabeza le daba vueltas y era incapaz de recordar lo que había sucedido y cómo había llegado allí. Intentó moverse, pero no pudo, su cuerpo aun seguía paralizado, era imposible poder moverse, se dio cuenta que sus brazos estaban atados a la espalda a la vez que sus tobillos, se dio cuenta que estaba sentada en una silla, atada de pies y manos, y con un plug metido en el culo, lo notaba porqué le ardía y le molestaba. Intentó gritar, pero no podía, su boca estaba amordazada, una mordaza de bola acallaba sus gritos. Recorrió con la vista toda la estancia, no había nada, sólo una mesa vieja y un par de sillas, apenas estaba iluminada por lo que no distinguía más en ella.

De repente oyó unos pasos, quería girar la cabeza para ver de quien se trataba, pero se dio cuenta que no podía, una cuerda se la mantenía sujeta al respaldo de la silla, sentía miedo, no sabía lo que podía suceder y sintió como un escalofrío recorría todo su cuerpo.

- Cómo está Sandra?

Sandra reconoció esa voz, era la de su jefe, respiró aliviada, pensó que él había llegado hasta allí, y que en breve la desataría y se irían. Quiso hablar, contarle como se sentía, pedirle que la desatara, pero la mordaza se lo impedía. Pero enseguida se dio cuenta que su jefe no estaba ahí por casualidad, que no había ido a rescatarla ni nada parecido, pudo contemplar en su mirada que esto formaba parte de un plan por parte de él. No sabía exactamente el porqué, pero algo le decía que estaba más que estudiado por su parte, el congreso como tal no existía, que todo formaba parte de una trama por parte de su jefe. No sabía el porqué, por su cabeza pasaban miles de posibles causas por las que ella se encontraba allí: trata de blancas, una red de prostitución, que su jefe era un asesino en serie y ella iba a ser su propia víctima … sentía miedo.

De repente su jefe la desató, y la ayudó a incorporarse, al principio se tambaleó, pues aun estaba medio mareada por el sedante que le aplicaron. Quiso hacer ademán de huir, pero las firmes brazos de su jefe la asieron impidiendo las intenciones de Sandra.

Su jefe le dijo que estuviese tranquila, que no le iba a pasar nada, que en breve le explicaría los motivos por los cuales estaba allí, con él y en esa situación, pero que de momento se mantuviese tranquila, que él no le iba a hacer daño, pero que sí que le iba a modelar su carácter, le iba a enseñar cómo debe ser y comportarse una verdadera Ayudante de Dirección, que todo iba a ser por su bien, que no entrañaba peligro para su vida, pero que se trataba de intentar alcanzar su perfección.

Esas palabras “tranquilizaron” a Sandra, al menos las de que su vida no estaba en peligro, pero ella no entendía porqué tenía que corregir su carácter, entonces recapitulando imágenes en su mente, recordó su altivez en el momento de decirle a su jefe que ella no era una simple becaria, que ella no servía cafés, que había sido impuntual su primer día, aunque aun faltase un minuto para la hora de entrada oficial, o simplemente el haberse presentado con pantalón, es cuando el le “sugirió” que cambiase su vestuario … Todas esas cosas pasaron como un flash por su cabeza.

El Señor Garcés cogió a Sandra y la condujo a otra estancia, tras atravesar una puerta de madera con un gran cerrojo, entró en la sala. Recorrió con la vista todo lo que en ella había: una cadena que colgaba de una argolla en el techo, un cepo, un potro, una cruz en forma de X y una jaula en la que había una manta vieja y 2 cuencos, uno con comida y otro con agua.

Empujó a Sandra dentro de la estancia y cerró la puerta, la dejó allí sola abandonada a su suerte …

CONTINUARA …

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23 Abril 2008

LA VIDA DE SANDRA (II): El primer día de trabajo

Lunes 7 AM, el despertador sonaba, mientras Sandra ya llevaba un buen rato despierta, era su primer día en el trabajo, y no había podido dormir por los nervios, así que antes de que sonara el despertador ya estaba levantada.

Se preparó una ducha, para despejarse, y tras ella abrió el armario. Escogió un traje de pantalón y chaqueta de color berenjena el cual conjuntó con una camisa blanca abrochada hasta el pecho, dejando a la vista el canalillo. Sandra era una chica de 30 años que no estaba nada mal para su edad, no estaba delgada, pero sí un cuerpo bien contorneado y agradable. Miró el reloj y comprobó que se hacía tarde, recordó una de las reglas del Señor Garcés, la puntualidad, y salió de casa corriendo, no quería infringir esa norma su primer día de trabajo.

Llegó con el tiempo justo a un minuto de las 8 de la mañana. Por el pasillo se encontró con el Señor Garcés que con mirada inquisitoria le dijo: - Vaya Srta Swan, su primer día de trabajo y ya llega tarde?, le espero en 10 minutos en mi despacho, ah y tráigame un café, lo tomo solo y con 2 terrones de azúcar, no se olvide.

Sandra se quedó mirando absorta, ella ya dijo que no servía cafés, que no era la becaria … pero pensó que dada su pequeña “falta”, lo mejor que podría hacer era complacer a su jefe, así que sin que sirviese de precedente le llevaría el café, sólo por esta vez, pensó que era una manera de complacer a su jefe y de suavizar su “bienvenida”.

Rauda y veloz con el café en la mano se presentó en su despacho, lo dejó encima de la mesa, y se colocó frente a él esperando instrucciones.

El Señor Garcés la contemplaba mientras se tomaba su café, cuando hubo terminado, le invitó a sentarse delante de él. Se hizo un silencio que se podía cortar, mientras el Señor Garcés recorría de arriba abajo a Sandra, y ella empezó a encontrarse molesta e incómoda …, tanto que tuvo que llamar su atención y sugerirle que lo mejor que podrían hacer era ponerse a trabajar, que le indicase cuales iban a ser sus funciones.

El Señor Garcés le recriminó su llamada de atención por parte de ella, le dijo que nunca le interrumpiese, que él sabía muy bien que hacer en cada momento, nadie y menos una recién llegada le tenía que decir como tenía que comportarse. - Yo no busco sexo fácil Señorita, yo estoy casado y felizmente, así que no piense en ningún momento que yo quiero nada con Usted, entendido?, pero si quiero observarla estoy en mi derecho como superior suyo que soy, me sigue?

Sí, perdón por mi osadía, contestó ella, pero pensé que me estaba desnudando con la mirada y me empezaba a sentir incómoda, le pido perdón por haberle malinterpretado.

Tras ese malentendido, el Señor Garcés se levantó de la silla y se puso detrás de ella, repitiéndole una a una cada una de las funciones para las que había sido contratada, lo que Sandra apuntaba sin perder detalle. Podía notar la respiración de su jefe en su nuca, notaba como por detrás sus ojos devoraban el canalillo y eso le hacía sentir incómoda, pero recordó lo hablado anteriormente y se relajó.

Cuando salió del despacho, el Señor Garcés le dijo: - Señorita Swan, en esta empresa no está bien visto que una ayudante de dirección vaya con pantalones, así que a partir de mañana, vaya pensando en desterrarlos de su vestuario, así que vaya comprando vestidos y usándolos para venir a trabajar.

Ella pensó que era una actitud machista por parte de su jefe, que ella era muy libre de ir como le diese la gana, así que se saltaría esa norma, ella era ella independientemente de cómo fuera vestida, es más se rebelaba contra esa norma, la creyó fuera de lugar.

Antes de terminar su jornada el Señor Garcés la llamó a su despacho, ella acudió de nuevo rauda y veloz, empezaba a conocer el genio de su jefe y no quería que le volviese a recriminar su impuntualidad. Entró en su despacho y él le extendió una carpeta, simplemente le dijo: - Lea esto con detenimiento, y vaya preparando una maleta con sus mejores galas, nos vamos de congreso mañana mismo y no regresaremos hasta pasados 5 días. Mañana a las 9 de la mañana pasará un coche a recogerla, sea puntual esta vez, entendido …?

Sandra asintió, así que tras su jornada laboral se fue al centro comercial a comprarse ropa para esos 5 días.

CONTINUARA…

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23 Abril 2008

LA VIDA DE SANDRA (I): La Entrevista de trabajo

Era la tercera vez que se cambiaba de ropa, era su primera entrevista de trabajo desde que terminó su último trabajo, y no sabía que ponerse. Había revuelto todo el armario en busca de una ropa que la hiciera elegante, pero a la vez informal. Rechazó ponerse el típico traje de chaqueta negro, optando por una simple falda vaquera, una camisa negra, zapatos y medias. No quería dar un aspecto de mujer seria, si no de mostrarse tal cual era ella, y ante todo quería sentirse cómoda y sabía que no lo estaría si se vestía de ejecutiva.

El puesto era de ayudante de dirección de una empresa bastante conocida en los medios, así que esperaba que todo fuese bien, y que el puesto fuese suyo, necesitaba el dinero como fuera, además de saber que el poder trabajar para esa firma sería un buen engorde para su trayectoria laboral, así que decidió que iba a por todas, se iba a dejar la piel en esa entrevista.

Bajó a la calle, paró a un taxi y una vez en él, le indicó la dirección al taxista. El taxista asintió, y tras unos 15 minutos de carrera llegaron a su destino. Tras pagar al taxista, se bajó del taxi y se paró delante de la puerta de las oficinas.

El edificio en cuestión era un edificio acristalado, bastante moderno, de unas 20 plantas todas ellas destinadas a oficinas. Decidió armarse de valor y entró en las oficinas dirigiéndose hacia el ascensor.

Una vez en el ascensor, pulsó el botón de la 12ª planta, mientras subía iba realizando ejercicios de relajación, se notaba tensa, nerviosa, y sabía que no iba por buen camino así, debía relajarse, tranquilizarse, sólo así las cosas irían bien. Sandra lo sabía así que decidió que iba a ser ella, que nada ni nadie la iba a poner nerviosa, se iba a dejar llevar por su sentido común. En ese momento el ascensor paró, abriéndose . Sandra se dispuso a salir, y empezó a avanzar con paso firme y seguro

Se dirigió a la recepcionista para preguntarle por el departamento de Recursos Humanos:

- Buenos días señorita, mi nombre es Sandra Swan, tenía una entrevista con el Sr Garcés por el puesto de Ayudante de dirección.

La recepcionista confirmó la entrevista y la pasó a una sala dónde debía esperar al Sr Garcés.

- Srta Swan, mi nombre es Eduardo, Eduardo Garcés, encantado de saludarla, veo que está Usted interesada en el puesto de ayudante de dirección, no es así?

- Sí espetó ella, así es, cómo podrá leer en mi currículum ya tengo experiencia en puestos similares, aunque siempre para empresas pequeñas, no de gran renombre como esta.

El Señor Garcés ojeó brevemente en currículum, y fijando los ojos sobre Sandra le dijo: - y hasta que punto estaría Usted dispuesta a llegar para conseguir este puesto…?

Sandra no sabía a lo que se refería, pero le contestó que iba a dar lo mejor de ella, que iba a aplicarse al máximo, sabía que estaba preparada para conseguirlo, y que se iba a esforzar al 100%

- Incluso me traerá el café si yo se lo pido, esa será una de sus funciones, comentó el Señor Garcés, con una media sonrisa

Sandra se quedó desconcertada, ella no era una simple becaria, y así se lo hizo saber, le dijo que ella era una ayudante de dirección, no la que servía los cafés, eso no era su función, así que le dijo que no, que no contase con ella, si su intención era que le sirviese café. Tras disculparse, se levantó y se dirigió hacia la puerta. Cuando estuvo a punto de salir el Señor Garcés, tomó el pomo de la puerta y le dijo: - Veo que es Usted bastante clara en sus funciones. Me gusta su carácter, contratada.

Sandra no se lo podía creer, había rozado casi hasta la grosería con su contestación, y como respuesta a su “salida de tono”, recibía la mejor noticia que le podían dar, el trabajo era suyo. No sabía si reír o llorar, tenía ganas de saltar, pero se contuvo, le agradeció al Señor Garcés que la contratase.

- Empezará usted el próximo lunes. Sólo 2 cosas: 1. Odio a la gente que no es puntual y 2. Me ha de demostrar día a día que Usted y nadie más que Usted se merece este puesto de trabajo.

Sandra asintió, y salio con una gran sonrisa del edificio. Cuando llegó a la calle, se echó a llorar de alegría, el puesto era suyo…

CONTINUARA….

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23 Abril 2008

Un relato en varias entregas

He escrito un relato, pero como es largo, me he planteado el colgarlo por partes, no me suelen gustar los relatos largos , por lo que he decidido dividirlo con el fin de hacerlo más agradable de leer por capítulos, que no todo de un tirón, pues realmente llega a cansar y al final uno pierde el hilo de lo que ha leído.

Espero os guste. Lo iré colgando en futuros post.

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15 Abril 2008

Reflexión

¿Qué hace una chica como tú en un sitio como este?
¿qué clase de aventura has venido a buscar?…

Hoy me viene a la mente este trozo de la canción del legendario grupo español Burning, y me pregunto… que hago en un sitio como este…y que es lo que realmente he venido a buscar

Me pregunto… como hubiera sido mi vida si al final no hubiera dado rienda suelta a mi sexualidad, que hubiera pasado si me hubiese conformado con fantasear y llevar una vida sexual “normal” con un hombre vainilla.

Qué hubiera sido de mi mi vida si… por ejemplo no hubiera acudido a aquella comida…, si no hubiera insistido tanto aquella noche… o tal vez si me hubiera reprimido más en vez de buscar lo que realmente deseaba. Tal vez la vida me habría ido mejor, o tal vez no, tal vez hubiese siempre estado arrepentida por no dar rienda suelta a todo esto que me gusta o tal vez estaría engañando a mi marido buscando fuera de mi matrimonio aquello que él no me puede dar o yo no me atrevo a pedir por miedo a un rechazo o a que me juzgase mal, pues hay cosas que no se entienden… y no están bien vistas.

A veces tengo la sensación que estoy “desperdiciando” tiempo buscando aquello que anhelo, en vez de intentar cambiar el chip y buscar a esa persona que me quiera, que me haga feliz, aquel que comparta mi día a día, mi felicidad, mi pena… Pero a la vez pienso que no, que simplemente busco mi bienestar, mi estabilidad, aunque parece que suene egoísta por mi parte, pero no pienso sacrificar mi persona, simplemente por una estabilidad emocional que en este momento no tengo, sólo por el hecho de no estar sola y no disfrutar de lo que realmente siento o necesito.

Rechazo lo fácil, buscando lo difícil, pero que se le va a hacer soy así, me gusta este mundo y al menos de momento no pienso renunciar a lo que siento. Aunque a veces me dan ganas de tirar la toalla, y pasar página en busca de otra forma de “felicidad”

Hoy me pasa esto por la cabeza, tal vez sea porqué me he levantado con el pie izquierdo, y no he dormido bien.

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14 Abril 2008

MUCHAS GRACIAS

GRACIAS A TODOS LOS QUE LEEIS MI BLOG. hE LLEGADO A LAS 10.000 VISITAS.

ESPERO QUE OS SIGA GUSTANDO LO QUE AQUI ESCRIBO Y SEGUIR CRECIENDO CON VOSOTROS.

10.000 BESOS,.. UNO POR CADA UNO DE VOSOTROS, SIN LOS CUALES ESTE BLOG NO SERIA NADA

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Mujer entre la 3ª y 4ª década de su vida, con inquietudes y ganas de seguir disfutando

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